Carencia asisa

Carencia ASISA: qué es y cuánto dura según el servicio

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La carencia es el periodo que transcurre entre la fecha de alta de tu póliza y el momento en que puedes utilizar una cobertura concreta. Durante ese plazo pagas la cuota, pero esa prestación en particular todavía no está operativa. Su función es evitar que alguien contrate el seguro solo para una intervención inminente y lo cancele después: es un mecanismo habitual en todo el sector, no una peculiaridad de ASISA.

La buena noticia es que en ASISA las carencias siguen una regla general muy fácil de recordar: 6 meses para la mayoría de servicios especiales y 8 meses para cualquier hospitalización, incluido el parto. Todo lo demás —que es lo que más se usa— funciona desde el primer día.

Qué puedes usar desde el primer día (sin carencia)

En ASISA, el grueso de la asistencia habitual arranca sin espera. Desde el alta puedes acudir, con carácter general, a:

  • Consultas de medicina general y pediatría.
  • Especialistas del cuadro médico.
  • Urgencias ambulatorias y domiciliarias 24 horas.
  • Pruebas básicas: análisis clínicos, radiografías simples, mamografías.
  • Seguimiento del embarazo y preparación al parto (ojo: el parto en sí es hospitalización y sí tiene carencia, como verás más abajo).

Es la parte del seguro que más se usa en el día a día, y por eso está disponible desde el minuto uno.

Plazos de carencia en ASISA por servicio

Aquí conviene ordenar los plazos por tramos, porque no todo espera lo mismo:
Carencia Servicios incluidos
Sin carencia Medicina general, pediatría, especialistas, urgencias, análisis, radiografías simples, seguimiento del embarazo
6 meses Pruebas especiales de diagnóstico (RMN, TAC, PET, gammagrafía, cariotipos, amniocentesis, polisomnografía, estudios urodinámicos, cateterismos...) · Técnicas especiales de tratamiento (rehabilitación y fisioterapia, terapias respiratorias, tratamiento del dolor, láser quirúrgico, litotricia...) · Psicoterapia prescrita por psiquiatra · Planificación familiar (DIU, ligadura, vasectomía) · Cirugía ambulatoria
8 meses Hospitalización por cualquier causa · Cirugía con ingreso · Parto y cesárea
Los plazos exactos pueden variar según la modalidad contratada y el condicionado de tu póliza (por ejemplo, las pólizas ambulatorias como Esencial+ o Asisa YA no incluyen hospitalización, así que en ellas ni siquiera aplica la carencia de 8 meses). Confírmalos siempre en tu propuesta antes de firmar.

El caso del parto: la carencia que más planificación exige

El ingreso por parto tiene una carencia de 8 meses y requiere autorización previa de ASISA. Traducido a la práctica: si contratas ya embarazada, el parto no quedará cubierto, porque ningún embarazo a término cabe dentro del plazo. La regla práctica es contratar antes de buscar el embarazo, para que los 8 meses corran mientras tanto.

Tres matices que casi nadie cuenta y que conviene conocer:

  • Parto prematuro: si el parto se adelanta por urgencia y, de haber llegado a término, se habría producido ya fuera de la carencia, ASISA no exige el plazo. Es decir, la carencia no castiga un adelanto médico imprevisto.
  • El seguimiento del embarazo no tiene carencia: consultas de ginecología, ecografías y preparación al parto puedes usarlas desde el alta. Lo que espera 8 meses es el ingreso hospitalario del parto.
  • El recién nacido tiene red de seguridad: si ASISA ha cubierto tu parto, tu bebé recibe asistencia pediátrica con cargo a tu póliza durante sus primeros 30 días. Si le das de alta como asegurado en esos primeros días, además, se incorpora sin carencias y sin cuestionario de salud. Es un plazo que conviene no dejar pasar.

Cirugía: programada sí espera, urgente no

La cirugía con ingreso programada sigue la carencia de hospitalización (8 meses) y la cirugía ambulatoria, la de 6 meses. La cirugía urgente y la derivada de accidente, en cambio, no esperan: ante una urgencia vital, la asistencia entra en juego desde el inicio de la póliza. La carencia existe para frenar intervenciones ya planificadas antes de contratar, no para dejarte sin cobertura ante un imprevisto grave.

Cómo eliminar (o reducir) la carencia en ASISA

Hay dos vías reconocidas, y la primera es la gran desconocida:

  1. Portabilidad de la antigüedad. Si vienes de otra aseguradora donde llevabas al menos un año con una póliza de coberturas similares o superiores, y hay continuidad entre la baja del seguro anterior y el alta en ASISA, los periodos de carencia no se aplican. No es automático: hay que solicitarlo y acreditarlo en el momento de la contratación, no después. Díselo a tu mediador antes de firmar y ten a mano el certificado o recibos de tu póliza anterior.
  2. Urgencia vital. Si se produce una situación de riesgo grave e inmediato, la carencia no es exigible y ASISA presta la asistencia desde el primer día de la póliza.

A esto se suma el caso del recién nacido que veíamos arriba: darlo de alta en sus primeros días de vida elimina sus carencias de origen.

Resolvemos tus dudas sobre la carencia en ASISA

Con carácter general, la asistencia más habitual está disponible desde el alta: medicina general, pediatría, especialistas del cuadro médico, urgencias, análisis clínicos y radiología simple. Son precisamente las prestaciones que más se utilizan, por lo que puedes empezar a usar el seguro en el día a día desde el primer momento.
El ingreso por parto tiene una carencia de 8 meses y requiere autorización previa. Si te aseguras ya embarazada, el parto no quedará cubierto. La excepción es el parto prematuro por urgencia, siempre que el parto a término hubiera caído ya fuera del periodo de carencia. El seguimiento del embarazo, en cambio, no tiene carencia.
La cirugía programada con ingreso sigue la carencia de hospitalización (8 meses) y la cirugía ambulatoria, la de 6 meses. La cirugía urgente o derivada de accidente no tiene espera: entra por la vía de urgencia vital desde el inicio de la póliza. Revisa tu condicionado para conocer el plazo exacto en tu modalidad.
Sí, en muchos casos. Si acreditas al menos un año en otra aseguradora con una póliza de coberturas similares y hay continuidad entre la baja y la nueva alta, ASISA no aplica de nuevo los plazos ya cumplidos. Debes pedirlo y acreditarlo en el momento del alta, no después, así que déjalo claro con tu mediador.
Se computan por meses desde la fecha de efecto de la póliza (o desde la incorporación de cada asegurado, si se añade más tarde). Por eso conviene no retrasar el alta: cada mes que pasa es un mes de carencia que ya corre a tu favor.

Antes de contratar, mira el reloj

La carencia no es un truco ni una letra pequeña con mala intención: es un calendario. Lo único que necesitas es leerlo antes de firmar y anticiparte. Si vas a usar el seguro para lo cotidiano, empiezas desde ya; si tienes en mente un parto o una operación programada, contrata con margen (idealmente más de 8 meses) para que el plazo juegue a tu favor. Y si vienes de otra compañía, reclama tu antigüedad: puede ahorrarte toda la espera.

La forma más segura de no llevarte sorpresas es comparar las modalidades en la web de seguros de salud para particulares, tener claro también cómo funciona el copago de ASISA y confirmar los plazos en tu propuesta antes de dar el paso.

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